Los Crecientes Retos Energéticos y el medio ambiente – Primera Parte

Al igual que los países desarrollados, las economías emergentes se unen a la alocada rebatiña energética, tomando riesgos más elevados en excavaciones en busca de petróleo y gas natural y despreocupándose en gran medida de los efectos secundarios en el clima, medio ambiente y salud pública. Naciones y corporaciones hacen grandes esfuerzos por explorar y excavar, pero las reparaciones no resultan nada fáciles, tal y como se ha visto con la fuga petrolera en el Golfo de México desde el 20 de abril. Esta serie en dos partes examina el fracaso gubernamental por acabar con una peligrosa dependencia a los combustibles fósiles. El primer artículo analiza lo que el derrame del Golfo revela acerca de las complicadas conexiones a nivel global y los afianzados intereses del sector energético. El buen gobierno y las normas adecuadas protegen el medio ambiente, el sustento y los intereses de los inversionistas de aquí y allá. Líderes en la política pueden evadir responsabilidad sirviéndose de la enredosa naturaleza de dichas operaciones petroleras o pueden hacer uso de ésta misma complejidad para planear a largo plazo y aprovechar los esfuerzos a nivel internacional para concebir políticas de energía sostenible. – YaleGlobal

Los Crecientes Retos Energéticos y el medio ambiente – Primera Parte

BP desató el desastroso derrame petrolero, pero todos los estadounidenses son cómplices
Susan Froetschel
Tuesday, June 22, 2010

De la nada: Derrame de petróleo de BP roto así pone en peligro la vida humana y acuática

WASHINGTON:El incesante brote de petróleo en el Golfo de México, al cual no se le ve fin, es una pesadilla de la globalización – un golpe letal a la vida marina y al sustento de muchos a lo largo de la costa de los Estados Unidos. Pero cuando la crisis disminuya, lo cual esperemos pase algún día, habrá transformado las políticas energéticas, del medio ambiente y de comercio en lugares muy alejados de la costa del Golfo.

El desastreconocido como el “derrame BP” en los Estados Unidos y la “fuga petrolera Deepwater Horizon” en el Reino Unido– divide a dos viejos aliados, alimentando un feroz enojo populista en ambos lados del Atlántico. Mientras corporaciones y distintos niveles de gobierno intentan torpemente controlar el petróleo, los estadounidenses arremeten contra BP, conocido como “British Petroleum” antes de 1998.

Entretanto, los inversionistas encaran la idea de pagar por desastres lejanos, el sector energético anticipa nuevas normas y costos, naciones vecinas esperan a que el petróleo llegue hasta sus playas y naciones en vías de desarrollo analizan sus acuerdos de excavación petrolera mar adentro con empresas extranjeras.

Los Estados Unidos ya negociaron un plan con BP, la cuarta empresa más grande del mundo, para retener el pago de dividendos hasta fin de año, destinar 20 millardos de dólares en depósito como punto de partida para el pago de daños y apresurar el envío de equipo de limpia al Golfo.

A medida que la crisis continúa, impetuosos ataques y contraataques vuelan a través del Atlántico.

Políticos y comentaristas británicos han argumentado que los Estados Unidos, buscando obtener petróleo a precios bajos, toman atajos respecto a normas de seguridad en perforación petrolera, pavimentando el camino para el desastre actual. En realidad, a partir de diciembre de 2009, inversionistas estadounidenses y británicos tenían aproximadamente el mismo número de acciones en BP, alrededor del 80 por ciento en total. De tal manera que, la retención de dividendos hace daño a inversionistas a ambos lados del Atlántico. Contrario a las impresiones creadas por los medios de comunicación, el impacto a los fondos de pensión británicos es insignificante. BP representa menos del 2 por ciento de la típica cartera de inversiones de fondo de pensión en el Reino Unido.

Aún, inversionistas y políticos escudriñan precios, hábitos y normas alrededor del mundo. Por ejemplo, un galón de petróleo BP cuesta alrededor de 4.50 libras esterlinas en Inglaterra, o más de 6.50 dólares estadounidenses. Los consumidores estadounidenses pagan menos de la mitad de ese precio.

La catástrofe del derrame petrolero destaca cómo un buen gobierno y la vigilancia protegen el medio ambiente y salvaguardanlos intereses de los inversionistas. Ni reguladores estadounidenses ni reguladores británicos exigen la maquinaria de tecnología de punta a distancia en excavación de aguas profundasque tal vez hubiese podido detener el flujo de petróleo después de la explosión. La experiencia BP sugiere que otras empresas petroleras pueden esperar un castigo similar por parte de gobiernos extranjeros como consecuencia de futuros percances. Exxon-Mobil Corporation, la segunda empresa más grande del mundo, afirma una cartera de inversiones geográficamente “diversa” en su reporte anual de 2007: dos tercios de sus proyectos se encuentran fuera de América, y la mayor parte de sus “capturas de exploración clave” del mismo año se encuentran en las costas de Australia, Groenlandia, Canadá, Libia, Indonesia, Nueva Zelanda y el Golfo de México.

El desastre demuestra que el petróleo es un asunto global. La plataforma petrolífera Deepwater Horizon fue construida en Corea del Sur por R&B Falcon, con base en Texas, la cual a su vez fue comprada por Transocean, con base en Suiza, debido en parte a razones tributarias. La plataforma fue asegurada por 560 millones de dólares –y las mejores aseguradoras tienen base en los Estados Unidos, Suiza y el Reino Unido. Algunos analistas predicen que el costo de asegurar navíos y operaciones de perforación, sin mencionar propiedades aledañas, puede incrementar hasta en un 50 por ciento. Europa envió equipo para ayudar en la limpia, y la tecnología detrás de los robots y vehículos submarinos autónomos que intentarían hacer reparaciones fue desarrollada por investigadores en Noruega, Escocia, Japón, Singapur, el Reino Unido y los Estados Unidos.

La crisis destaca la frecuentemente mencionada adicción al petróleo de los Estados Unidos. La economía estadounidense depende del petróleo, utilizando el 25 por ciento de la oferta mundial para satisfacer el 40 por ciento de la demanda total energética nacional. El país cuenta con un cuarto de la población de China, pero usa casi tres veces más petróleo que aquella nación.

“Durante décadas hemos hablado y hablado de la necesidad de acabar con la centenaria adicción de los Estados Unidos a los combustibles fósiles”, Obama observó en su discurso desde la Oficina Oval.

El desarrollo de combustibles alternativos todavía se encuentra lejos en el horizonte, difícilmente manteniendo el ritmo con el  crecimiento económico en el mundo en vías de desarrollo. La Agencia Internacional de Energía reporta un amplio rango en 2004 en cuanto a la distribución de energías renovables y advierte sobre cálculos cambiantes: 40 por ciento en Brasil, 15.6 por ciento en China, 4.2 por ciento en los Estados Unidos y 1.5 por ciento en el Reino Unido.

Mientras tanto, a pesar de la retórica en torno a terminar con la dependencia al petróleo extranjero, alrededor del 57 por ciento del petróleo usado en los Estados Unidos proviene del extranjero, de acuerdo al Departamento de Energía estadounidense. Los mayores proveedores de los Estados Unidos incluyen a Canadá, México, Arabia Saudita, Nigeria, Venezuela, Irak, Angola, Argelia, Colombia, Brasil, Rusia, Ecuador, el Reino Unido, Kuwait y el Congo. La página de Internet del Departamento de Energía promete que “nuestra dependencia al petróleo extranjero se espera decline en las próximas dos décadas”, pero eso va a depender del “incremento en producción de petróleo crudo en el Golfo de México y otros lugares”.

El océano continúa siendo un objetivo lucrativo para las compañías petroleras. Hace seis años, el equipo de tecnología marítima a profundidad de BP estimó que más de la mitad de su desarrollo de campo ocurriría en el fondo del mar para el 2012. “Por ende, es imprescindible que nuestra tecnología sea la correcta y que esta funcione adecuadamente a la primera”, presagió David Brookes en el 2004,   catalogando como retos la profundidad, la presión y la temperatura. “La intervención para remediar problemas en aguas de esta profundidad es un asunto muy costoso”.

La dependencia al petróleo extranjero, la excavación doméstica en aguas profundas y los combustibles fósiles son insostenibles. Líderes en el mundo de los negocios, incluyendo a Bill Gates, han demandado el 10 de junio una estrategia energética por parte de los Estados Unidos que incremente de 5 millardos de dólares a 16 millardosla inversión en investigación y el incremento en el número de tarjetas de residente otorgadas a ingenieros dispuestos a trabajar en el proyecto. “Tristemente, los estadounidenses gastamos más en papas fritas que en investigación, desarrollo y muestra de nuevas fuentes de energía”, apuntó el capitalista empresarial John Doerr del American Energy Innovation Council.

Solo los altos precios para los consumidores forzarán un cambio de sus hábitos. Las nuevas normas y condiciones para seguros dirigidas a BP junto con las demandas de Obama harán que el precio del petróleo crudo aumente. Los altos precios llevan a la conservación, reducen la demanda y cambian permanentemente la conducta del consumidor, han recordado repetidamente ministros sauditas a otros miembros de la OPEP. No obstante, miembros del Congreso estadounidense, encarando la elección de noviembre, gustan de ser dramáticos. En lugar de aprobar un proyecto de ley energético, un diputado sugirió como posible opción el haraquiri a ejecutivos de BP y otro se disculpó por la sacudida de la Casa Blanca a la compañía.

Después de todo, las compañías petroleras dominan el mundo de los negocios. Siete de los primeros diez lugares en la lista “Global 500” de la revista Fortune son compañías de petróleo y gas natural, las cuales siguen siendo las mayores donantes a partidos políticos.

Mientras tanto, la moratoria impuesta por los Estados Unidos a la excavación mar adentro podría estimular el crecimiento de Sinopec, décimo lugar en la “Global 500”, o podría alentar a otros gobiernos a reconsiderar normas para los contratos de arrendamiento chinos en las costas de Brasil, Argentina, África, el Medio Oriente y Cuba. Representantes de compañías petroleras y funcionarios del gobierno brasileño ya expresan interés en plataformas petroleras inactivas en el Golfo de México para pozos más profundos que los de BP.

El mundo enfrenta una difícil decisión. Los consumidores pueden seguir intentando llegar a acuerdos con los gigantes del petróleo y gas natural, favoreciendo la minimización de normas a cambio de precios bajos y permitiendo a aquellos que sacan provecho de los escasos combustibles fósiles que envenenen los océanos y aire que compartimos todos. O los consumidores pueden hacer sacrificios – imponiendo normas e impuestos al carbono, requiriendode planes de emergencia en caso de desastres y el desarrollo de fuentes decombustibles sostenibles.

La energía es la base de un estilo de vida moderno. El retraso en la conservación y desarrollo de energías renovables solo puede contribuir más al caos que se ve hoy en día en el Golfo de México.

 

La periodista Susan Froetschel es la autora de tres libros de misterio. El más reciente es “Royal Escape”. Traducido por Luis Santoyo Mejía.
Copyright © 2010 Yale Center for the Study of Globalization

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